La traducción y la interpretación se perciben como similares, sin embargo, existen características que distinguen la una de la otra. Si bien los traductores e intérpretes se desempeñan entre dos lenguas diferentes y con gramáticas distintas, ambos tienen como objetivo transmitir el mensaje emitido desde una lengua fuente a otra lengua objetivo, por ejemplo: español-LSC.
Cuando se trata de su desempeño en materiales audiovisuales, se encuentran estas diferencias principales:
- Traducción
: durante la producción del contenido digital la presión del tiempo es moderada puesto que no se tiene que transmitir de inmediato el texto en la lengua objetivo, además, se pueden realizar consultas de vocabulario y acordar aspectos sobre el uso de la lengua, el contexto del tema desarrollado, entre otros. El proceso de traducción no es simultáneo y se requiere de un procedimiento de preproducción, producción y posproducción.
- Interpretación
: el intérprete a diferencia del traductor, realiza una serie de procesos simultáneos e ininterrumpidos, esto debido a la simultaneidad del mensaje emitido desde la lengua fuente y la labor ejecutada por el intérprete al emitir el mensaje en la lengua objetivo. Esta característica hace que, en ocasiones, no se tenga la posibilidad de conocer el contenido de la información previamente para realizar una adecuada preparación del servicio antes de dar a conocer la información en público.
Tampoco se tiene la oportunidad de consultar otras fuentes o recursos, pues debe entregar de inmediato el mensaje interpretado. El proceso de interpretación se realiza de manera simultánea, trasladando el mensaje a las normas lingüísticas del público objetivo, a veces en duplas de intérpretes sordos y oyentes.
Es así como la producción audiovisual con incorporación de la LSC articula características de ambas ramas de la traductología, teniendo en cuenta la diferencia entre interpretación y traducción.